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martes, 4 de agosto de 2015

Mis libros: Written in red, Anne Bishop



"Ya seas golpeada o mimada, dejada sin comer o alimentada, en el confort o en la inmundicia, una jaula sigue siendo una jaula."

Hay un tipo de libro que siempre nos gustará. Aunque leamos otros, y aquellos de otros géneros nos encanten, siempre, de alguna forma u otra, regresaremos a ese tipo de libros y nos hará recordar por qué nos gustaba tanto, por qué es nuestro tipo de libro.
Eso mismo es lo que me ha pasado con Written in red. Yo empecé a leer (no al aprender a leer, si no a leer mucho más seguido) con Urban Fantasy, y me encantó. Entonces conocí las distopías, los romances clásicos, la fantasía épica y me vi envuelta en tantos géneros tan fascinantes que por un tiempo me olvidé de la fantasía urbana.
Hasta ahora.
Empecé Written in red porque vi una reseña en goodreads que lo halagaba, y como no tenía nada empezado en aquel momento, me decidí por éste libro.
Y menos mal.
Por que me ha dejado fascinada
Tengo un fetiche con los hombres-lobo. No los perritos que más bien parecen otra forma de adolescentes hormonados, si no los hombres-lobo de libros cuyos escritores sepan de qué hablan. Me gusta saber qué tipo de personajes son en cada libro, la cultura, cómo reaccionan a qué cosas... Me he encontrado con muchas decepciones, con autores que no hacen que me crea sus historias y Anne Bishop lo ha ligrado, definitivamente

Hace mucho tiempo, Namid creó a los humanos. Les dio tierra, agua y oportunidades, y ellos las aprovecharon. Avanzaron, evolucionaron, aprendieron y construyeron. Y viajaron. Viajaron a tierras salvajes que pensaban conquistar, pero al llegar a esas tierras, en vez de conquistadores se encontraron siendo... presa.
Por que los humanos no son los únicos seres inteligentes que poblan esta tierra, y los Otros que gobiernan gran parte del territorio son más que humanos. Son una especie capaz de cambiar de forma, con instintos de los que los humanos carecen, y son depredadores.

Siglos atrás, cuando los humanos conocieron a los Terráneos (nativos de la tierra), hubo guerras, y mucha sangre. Para mantener un resquicio de paz, los Otros ofrecieron tierras a los humanos a cambio de un pago (#AlquilerHistórico), y las dos especies pudieron vivir en relativa tranquilidad, aunque los conflictos no acabaron allí.

Lobos (Wolfgard), Cuervos (Crowgard), Halcones (Hawkgard) o Sanguinatis (vulgarmente reconocidos como vampiros) son sólo algunas de las razas que forman parte de los Terráneos, y ni siquiera los más peligrosos.

  
 


En la actualidad, Simon Wolfgard es el líder Terráneo del Courtyard de Thaisia, un espacio de trabajo y residencia para Terráneos en la ciudad humana con el objetivo de "acercarse" a los humanos, evitar estar lo más alejados posible de ellos y una posible guerra.
Todo está tranquilo hasta que una humana aparece en pleno invierno sin ropa de abrigo, más congelada que un carámbano en busca de trabajo.
Simon ve algo raro en ella, o mejor dicho, lo huele. O no. Meg no huele a presa, ¡todos los humanos huelen a presa! De modo que Simon la contrata como Enlace, un humano que intercede entre Terráneos y otros humanos, resumiendo: se ocupa del correo que llega al Courtyard.

Meg ha escapado del Controlador. Porque ella es una Profeta o Casandra de la sangre, chicas que al cortarse la piel ven profecías. Aunque es terriblemente doloroso al principio, si las profetas exteriorizan, o sea, describen en voz alta lo que ven, lo que sienten es un gran placer, una sensación de euforia. Por eso es que muchas profetas se han hecho adictas a este placer, y cortándose para acceder a él han llegado ha matarse.
De esto es que se han aprovechado algunas personas, entre ellas el Controlador, un proxeneta propietario de una instalación llena de Casandras de la sangre y que se beneficia de sus profecías: cobra cuantiosas cantidades de dinero por una; y, a veces, algo más... 
De alguna manera Meg ha conseguido escapar de estas isntalaciones en el que la encerraron, y ha llegado al Courtyard, que, aunque no es completamente seguro, es preferible al Controlador.

Ahora Meg intenta adaptarse a su nuevo trabajo como Enlace y hacerlo lo mejor posible mientras aguanta los gruñidos de su jefe, Simon -aunque la mayoría de las veces es por el olor de la pobre, o la ausencia de él, que confunde a Simon-, y vive con el constante miedo de que el Controlador la encuentre, y ya no pueda volver a saborear la libertad.

Este es un tema muy interesante. Al principio del libro te explican -cual libro de historia- sobre la creación de estas especies, y su contacto o conflictos en general. Además, vienen unos mapas del Courtyard que puede ser muy útil a la hora de guiarte en la historia.
Los personajes me han gustado mucho, y cómo uno va conociéndolos poco a poco. El temible lobo que inspiraba terror al principio del libro, al final de él te parece un perro grande y fiel.

Por un lado, tenemos a Meg: no es la típica protagonista paranormal, no es la kick-ass, o la sarcástica e ingeniosa, ni siquiera es la que, simplemente, se sienta a esperar que su príncipe Encantador vaya a su encuentro. Meg es especial. Por que no sabe nada, absolutamente no sabe nada a parte de su nombre. Todo lo que hace lo hace por primera vez. Es bastante interesante su punto de vista; a veces se pregunta si lo que ve o hace es normal entre las personas, si debería hacer esto o aquello; y, sin embargo, no me ha resultado nada repetitivo.

Simon es un gruñón. A parte de Lobo y líder Terráneo, dirige junto a Vlad (véase: Sanguinati) Aullidos, Buena lectura, una librería. Es duro de tratar la mayoría del tiempo, tozudo y cabezota, pero haría lo que fuese para proteger a toda su manada. A veces se pone de los nervios cuando está alrededor de Meg, y al principio dice que es por que no huele en ella a una presa, lo cual le confunde un montón, pero después simplemente es porque Meg es Meg y nunca la comprenderá del todo, y eso le confunde aún más.

Hay quien dice que en este libro no hay romance: yo puedo asegurar que sí. Para que el romance esté presente to tiene que haber besos, o caricias, no tienen que decirses palabras melosas o confesiones, ni siquiera momentos incómodos que insinúen que de un momento a otro ambos tortolitos se sacudirán las dudas, se darán un beso de amor verdadero y partirán hacia el atardecer a lomos de Trueno.
Aunque la relación entre Meg y Simon sí es bastante lenta, y eso hace que ame a Anne Bishop por aportar algo de realismo entre tanto insta-love y trabajar poco a poco en una bonita amistad entre éstos dos.

"Habían jugado. No recordaba haber jugado con un humano.
Perseguir uno al que iba a comer no contaba."

La narración es en tercera persona, y no se centra sólo en la Profeta y el Lobo. Podremos saber de bastantes personajes y seguirles a través de su camino, ya sea un Cuervo o un policía trasladado.
Aunque al principio carece de humor que amene la lectura, la segunda mitad se me ha hecho divertida gracias a las interacciones entre especies, los juegos y algún que otro malentendido.
Nadie se corta un pelo a la hora de las amenazas -al parecer el riesgo de que tu jefe te coma, literalmente, es una gran motivación para que trabajes duro-.

"Si dices algo sobre esto, te voy a comer, y no voy a dejar siquiera una oreja para él."



"Simon entró en la habitación y se encontró al Lobo acurrucado en...
- ¿Qué es eso?-preguntó, sacudiendo la nieve de sus botas mientras daba un paso hacia Nathan.

«Mío» Nathan respondió.

- ¿Cómo llegó a ser tuyo?

«Soy el guardián, entonces es mío» Dándole a Simon una mirada de suficiencia, Nathan agregó, «También conseguí galletas»"

La historia está bien escrita, con algunos espacios en blanco que espero, se rellenen en los próximos libros. Ahora mismo sigo con Murder of Crows.



        - Si alguna vez me vuelves a asustar así, ¡te voy a comer!


Son una monada.

En resumen, en Written in red Anne Bishop crea un mundo paranormal verosímil y muy interesante, siempre está pasando algo y hace que quieras leer más y más, con toques dulces y divertidos, una lectura recomendable.







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